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Terapia sexual

La mayor parte de los trastornos sexuales son de origen psicológico o funcional, siendo debidos en pocos casos a un problema orgánico. Sin embargo, conviene descartar la causa orgánica antes de iniciar un tratamiento sexológico, acudiendo a un urólogo o a un ginecólogo, con el fin de descartar la posible aunque infrecuente causa física. Una vez descartado ese origen es cuando está indicada la terapia sexual.

Es sabido que el estrés, el cansancio, un estado de ánimo deprimido, algunos medicamentos, y ciertos factores ambientales, pueden producir asimismo una disfunción sexual.

El objetivo de una terapia sexual es mejorar el desempeño sexual del sujeto, logrando unas relaciones íntimas satisfactorias. Para este fin, se restablecerá la comunicación eficaz de la pareja, se informará de aquellos aspectos sexuales de los que se tenía una noción errónea o escasa, y se les pedirá que realicen –fuera de las consultas- ciertas tareas sexuales específicas.

La terapia sexual está enmarcada dentro de las psicoterapias breves. Suelen ser terapias de entre 10 o 15 sesiones en la mayoría de los casos.

La terapia sexual podrá llevarse a cabo de manera individual o con ambos miembros de la pareja, según se tenga o no pareja estable.

Tratamos los siguientes problemas sexuales:

Disfunciones sexuales femeninas:

  • Deseo sexual inhibido
  • Anorgasmia
  • Dolor coital
  • Disfunción orgásmica
  • Vaginismo

Disfunciones sexuales masculinas:

  • Deseo sexual inhibido
  • Disfunción eréctil
  • Eyaculación precoz
  • Eyaculación retardada