Estilos educativos e influencia en los menores

 

Ser padres y madres es una de las tareas más difíciles a las que nos podemos enfrentar. Por ello, partimos de la premisa de que todos los padres y madres intentan educar a sus hijos lo mejor posible. Un hándicap añadido es la rutina y el estrés diario influyendo en nuestra forma de comunicarnos, transmitir y educar a los menores. En ocasiones, cuando hay un conflicto en casa no somos conscientes de lo que ocurre y respondemos de forma automática con frases como “ya está bien, siempre estás igual”; frases vacías de significado y cargadas de emoción negativa.

UN POCO DE HISTORIA

Desde finales de los años 60, Diana Baumrind, psicóloga clínica y del desarrollo, tras investigar a más de 100 niños en edad de preescolar y realizando las entrevistas pertinentes a sus padres, propuso tres tipos de estilos educativos parentales en función del grado de control ejerciente por parte de los progenitores: autoritario, permisivo y democrático. Para llegar a esta conclusión, Baumrind, en su investigación se basó en 4 dimensiones importantes: calidez y nutrición, estrategias disciplinarias, estilo de comunicación y, expectativas de madurez y control.

A raíz de esta propuesta, muchos investigadores han estudiado la relación entre el estilo parental y el desarrollo de sus hijos. Aunque los primeros estudios se centraron en la infancia, cada vez son más numerosos los realizados en familias de adolescentes ya que, en los primeros la principal fuente de información son los padres, pudiendo verse sus respuestas sesgadas por la deseabilidad social; mientras que en los segundos son los propios adolescentes los que proporcionan la información sobre el estilo educativo de sus padres, resultando ser menos sesgada y más objetiva.

TIPOS DE ESTILOS EDUCATIVOS

Cuando hablamos de estilos educativos nos referimos al conjunto de estrategias de crianza (técnicas y respuestas) que utilizan los padres para moldear las conductas de los menores y fomentar una educación adecuada. Anteriormente, enumeramos los 3 estilos propuestos por Baumrind a los que añadiremos el estilo indiferente.

  • Estilo autoritario: Los educadores imponen las normas a sus hijos y no aceptan cuestionarlas. Son exigentes y rígidos. Aplican castigos, en ocasiones desproporcionados, concediéndoles poca autonomía a los menores y sometiéndolos a un alto control. La comunicación y el afecto paterno-filial son escasos, no tienen demasiado en cuenta los intereses y necesidades de los pequeños.

       Consecuencias: Tienden a ser niños obedientes siempre que esté el adulto presente por temor a las consecuencias, sin embargo, en ausencia de este, pueden mostrar actitudes de rebeldía. A nivel social muestran falta de empatía con sus iguales, puesto que reproducirán las conductas que sus progenitores han ejercido en ellos. Este estilo autoritario basado en la imposición y control impide a los niños desarrollarse de forma autónoma afectando negativamente a su autoestima y mostrando dificultades para controlar sus impulsos.

  • Estilo permisivo: Son padres con altos niveles de comunicación y muy cariñosos. Sin embargo, los límites son escasos ejerciendo mínimo control sobre sus conductas y pudiendo llegar a ser demasiado indulgentes, además muestran indiferencia entre las actitudes positivas o negativas del menor. Es posible que, con este estilo educativo, el niño domine las situaciones, imponga sus reglas.

               Consecuencias:  Estos niños no posicionan a sus padres como figuras de referencia, por tanto, ante un problema se sentirán inseguros. Muestran dificultades para asumir responsabilidades y tienden a la frustración ante posibles negativas de sus peticiones. Debido al escaso autocontrol presentado en estos menores es posible que tengan una baja autoestima e incompetencia social.

  • Estilo democrático: Los padres que se identifican con este modo de educar se caracterizan por tener una comunicación abierta y adecuada con el menor, reforzando conductas positivas. Les proporcionan límites y normas claros y justificados adaptados a cada etapa de su desarrollo.

Consecuencias: El niño educado en este estilo democrático tienen altos niveles de autoestima y autocontrol, elevadas estrategias de afrontamiento a situaciones nuevas y búsqueda de soluciones.  Mantienen unas adecuadas relaciones sociales basadas en la comunicación, independencia y afectividad.

  • Estilo indiferente: Estos padres muestran una baja implicación en la educación de los hijos. No imponen normas ni brindan afecto sino indiferencia desarrollando una escasa comunicación entre ambos. Presentan un bajo nivel de exigencia con límites y control muy escaso. En ocasiones, los progenitores pueden acudir a reforzadores materiales como regalos para suplir la indiferencia y comportamiento pasivo.

Consecuencias: El menor generalmente muestra sentimientos de inseguridad e inestabilidad, baja autoestima y autocontrol pudiendo generar fracaso escolar y relaciones sociales basadas en la agresividad. Tienen una mayor probabilidad de desarrollar conductas delictivas o de abuso de sustancias debido al nulo control ejercido por parte de los padres.

Es cierto que los distintos estilos educativos se relacionan con el desarrollo cognitivo, social y emocional de los hijos desempeñando un papel fundamental, pero también hemos de tener en cuenta que este es solo un factor en el desarrollo de las personas. Por tanto, es una variable contextual que por sí sola no justifica la aparición de psicopatologías, aunque sí influir en su sintomatología y en la autoestima del menor.

La adecuada comunicación basada en el afecto, normas y límites claros y adaptados, el apoyo y empatía hacia el menor facilitarán un desarrollo psicológico y social saludable; fuerte autoestima y seguridad en sí mismo.