Síndrome del niño hiperregalado

En Psicología, hablamos del Síndrome del niño hiperregalado para referirnos a la actitud de los niños y niñas, que tras haber recibido una gran cantidad de regalos y haber sido totalmente sobreestimulados con ellos, ya no valoran lo que reciben, sólo quieren abrir más y más regalos y recibir todo lo que se les pasa por la cabeza.

Las Navidades son la época en la que este fenómeno puede aparecer con mayor virulencia, sin embargo, el resto del año también puede darse. Cada vez es más habitual que niños y niñas reciban en su cumpleaños gran cantidad de juegos y juguetes, que corresponden simplemente a una ilusión y no tanto a una necesidad. Si además nos centramos en el tipo de regalo, podemos ver cómo son cada vez más comunes los videojuegos, las pantallas (móviles, consolas, tabletas) y menos frecuentes los juegos que promueven la educación, la cultura, la relflexión o un estilo de vida saludable que promueva la actividad física, por ejemplo bicicletas, patines, balones de baloncesto, de fútbol, entre otros.

Según el informe Consumo Navideño 2019 de Ebay, los españoles tenían la itención de gastar una media de 268 euros en regalos , de los cuales 159 euros eran destinados a los más pequeños de la casa. Este resultado posiciona a España en segunda posición, solamente superada por Gran Bretaña. Del mismo modo, con esta cifra podemos hacernos una idea del alto porcentaje del Síndrome del niño hiperregalado que existe a día de hoy en nuestro país.

Asturias no es una excepción. Cada vez es más habitual que pasen por consulta niños y niñas que manifiestan aburrimiento, que no son capaces de divertirse con nada de lo que tienen, con una baja tolerancia a la frustración, con necesidad de recibir más y más porque consideran que nada de lo que tienen es suficiente. Son menores cada vez más egoístas, egocéntricos, exigentes, consumistas y escasamente creativos. Y es que está demostrado que los niños y niñas que tienen pocos juguetes disfrutan mucho más de ellos y desarrollan juegos más elaborados, estructurados y creativos, que permiten mejorar el funcionamiento de sus funciones ejecutivas: atención, concentración, memoria, razonamiento. A su vez, tienen mayor autocontrol y autoregulación emocional, se muestran más conformistas, positivos, y en principio, más tranquilos, puesto que no están sobreexpuestos a una gran cantidad de estímulos, que favorece la aparición de estrés y trastornos de ansiedad.

En esta línea, podemos concluir que algunos de los síntomas que describen este síndrome son:

  • Incapacidad de centrar atención en un juego por la cantidad de estímulos que tienen a su alrededor.
  • Apatía
  • Falta de interés
  • Falta de esfuerzo y constancia
  • Aburrimiento
  • Frustración

 

La actitud que presentan los padres hacia el consumo es un factor influyente. Aquellos niños y niñas que observan que sus progenitores se muestran más felices cuando compran, aumenta la probabilidad de que los hijos también presenten esa necesidad, sobre todo, si observan que sus figuras de referencia compran por capricho y no tanto por necesidad.

En la mayor parte de los casos, los niños/as escriben la carta a los Reyes o hacen una lista de regalos inmensa, sin que sea controlada por los padres. Se trata de una lista en la que ellos exponen sus deseos e ilusiones sin valorar opciones y sin que nadie les reoriente, mostrando euforia ante la llegada del día de Reyes o cumpleaños en el que estos sean satisfechos y colmar el ansia simplemente por haberle prestado atención al juego o juguete durante unas horas , ya que es habitual que a los pocos días ya no lo vuelvan a tocar.

Se recomienda que la carta o incluso la elaboración de la lista de regalos se haga como una actividad conjunta entre padres e hijos para que podamos ir reorientando en caso de que ésta sea excesiva o no se ajuste a ningún tipo de necesidad.

Por otro lado , podemos seguir “la regla de los cuatro regalos”: uno que vayan a utilizar de manera cotidiana; otro que sea una necesidad; uno que sirva para leer, reflexionar y/o fomentar la creatividad y, el cuarto, debe ser aquel que realmente deseen. Con esta regla conseguiremos que los menores valoren más el esfuerzo que hacemos para que dispongan de dichos artículos.

A día de hoy, muchas veces los padres se sienten mal por no poder dedicar tiempo de calidad a sus hijos/as como consecuencia del ritmo de vida actual. En ocasiones, compran más regalos a sus hijos para sentirse mejor con ellos mismos. Con la mejor de las intenciones, favorecen que encuentren la felicidad centrándose en lo material. Siempre será mejor ofrecer una atención de calidad, de comunicación y un espacio afectivo y emocional que favorezca su desarrollo.

Una buena iniciativa pasa también por ayudar a los padres en este aspecto. Desde colegios y AMPAS, pueden desarrollarse talleres y actividades con ayuda de profesionales de la educación y la Psicología, que asesoren y orienten a padres y madres, atendiendo a las necesidades de los más pequeños, según la edad y su capacidad emocional para hacer frente a fechas en las que los menores suelen ser los protagonistas.

 

Esta entrada apareció publicada en el Suplemento de Salud del periódico La Nueva España el pasado viernes 17 de Enero, bajo el titular Regalos que envenenan. Nos gustaría que pudiesen acceder al mismo si no tuvieron la oportunidad de leerlo en la fecha de publicación y por este motivo lo publicamos en nuestro blog.

 

 

 

Psicólogos Oviedo. Psicología Infantil. Síndrome del niño hiperregalado