Vuelta al cole durante una pandemia

 

Tras este inusual y largo periodo vacacional, probablemente todos los papás y las mamás estén notando que este año hay una mayor reticencia por parte de los pequeños a la vuelta al cole. Igual que para los adultos la crisis sanitaria provocada por el Covid-19 está teniendo consecuencias en todas las áreas de nuestro día a día, desde la forma de relacionarnos, el modo de trabajar, de divertirnos e incluso nuestras preocupaciones han cambiado. Para los más pequeños también está teniendo una serie de consecuencias, es mucho el tiempo que llevan sin asistir a clase y sin tener una rutina tan marcada como la ofrecida por los centros escolares; además de verse reducida notablemente su red social.

Nuevamente, con la vuelta al cole vuelven las exigencias y obligaciones. Este año será aún más necesaria la figura de los padres en el refuerzo y orientación positiva en la vuelta a las aulas (que también serán distintas)

Este regreso, medio año después, será otro aspecto más en el cambio drástico que ya viene sufriendo  la rutina de los menores. Estos cambios están fuertemente marcados por la incertidumbre sobre lo que sucederá posteriormente, sabemos que habrá un comienzo, pero lo que suceda tras él es una incógnita, por tanto, los adultos hemos de preparar a nuestros hijos para los posibles escenarios (vuelta presencial, semipresencial o trabajo desde casa).

Al comienzo de esta etapa podemos encontrar dificultades cognitivas y de rendimiento, como disminución en el tiempo de concentración, de la atención o de la memoria, además de alteraciones de sueño o alimentación. A nivel emocional pueden presentar nerviosismo, miedo o irascibilidad, pudiendo experimentar también emociones como la tristeza o melancolía ya que han pasado mucho tiempo en familia.

Estas consecuencias podemos prevenirlas y ayudar en su manejo apoyándonos en las siguientes pautas:

  • Anticiparse a la nueva rutina. Es importante que le anticipemos la situación que se van a encontrar. Regresarán a su cole, sí, pero será distinto; tendrán que seguir una serie de normas como lavarse frecuentemente las manos, llevar mascarilla, no compartir comida, no abrazar ni besar a los compañeros, mesas más distanciadas y un largo etcétera.
  • Además, es importante anticipar el cambio en las relaciones sociales. Para los más pequeños, el contacto físico es la forma en la que transmiten su afecto, por ello, será necesario guiarlos para expresarlo a través de formas distintas como dibujos o códigos de saludo.
  • Comunicación. El estado de ánimo que puede presentar cada niño es de vital importancia. Responder a sus emociones, escuchar sus miedos y preocupaciones les permitirán sentirse más seguros y tranquilos. Muchos caemos en el error de preguntarles: ¿A que tienes muchas ganas de ir al cole? El niño puede sentirse cohibido y con miedo a responder lo que verdaderamente siente por temor a no cumplir con las expectativas que se esperan de él, según esa pregunta. Normaliza sus emociones y asegúrale tu apoyo y ayuda.
  • Mantener el tiempo en familia. Debido a la rutina, quizás no le damos la importancia suficiente a pasar tiempo con los nuestros y puede que con el regreso a nuestras vidas ordinarias caigamos en este error nuevamente.
  • Establecimiento de rutinas. Es importante que el establecimiento de rutinas se establezca de forma gradual y desde el inicio de curso ya que nos proporcionan seguridad y estabilidad y, aunque en un primer momento estos hábitos se rechacen, son muy necesarios.

 

Para finalizar, hemos de tener en cuenta que los niños tienen una buena capacidad de adaptación y, con la ayuda adecuada, podrán volver al cole con ilusión, disfrutar con sus compañeros y seguir las nuevas normas establecidas.