Autoestima y relaciones sociales

Tener una buena autoestima y saber reconocer cualidades y defectos en uno mismo puede garantizar el éxito de nuestras relaciones sociales.

La baja autoestima muchas veces está relacionada con el fracaso de las relaciones sociales motivado por algunos comportamientos de estas personas. Por ejemplo:

  • La baja autoestima hace que las personas se tomen la cosas demasiado a pecho.  Imaginemos que un compañero de trabajo recibe una recompensa por parte del jefe, pero nosotros no. Automáticamente una persona con baja autoestima se cuestionará su valía como profesional, exaltando todos sus defectos y justificando así el por qué el o ella no ha recibido ningún tipo de recompensa.
  • Las personas con baja autoestima sienten celos por los logros de las otras personas, lo que aumenta en mayor grado el nivel de frustración y malestar. Esto ocurre normalmente porque no valoramos nuestras fortalezas y tendemos a compararnos constantemente con los demás
  • La baja autoestima hace que las personas dependan del refuerzo positivo de los demás, ya que sino ellas mismas no se valoran. Es un grave error, ya que nadie tiene por qué estar valorándonos continuamente desde fuera y sentirnos mal si esto no ocurre.
  • Ser víctima constante y ponerse siempre en lo peor. Son personas que utilizan el “victimismo” como manera de relacionarse, proyectando siempre que su problema es siempre peor y que nunca consiguen estar bien del todo. En un primer momento, el entorno cercano sí prestará más atención a las persona, pero a medio y largo plazo acabarán alejándose.

En definitiva, muchas veces los comportamientos de las personas con baja autoestima alejan a las personas de su entorno, a pesar de que con esta manera de actuar sólo demandan recibir atención, consiguen el efecto contrario.

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