Desmontando el estrés laboral

 

Todos hemos tenido a lo largo de nuestra vida situaciones estresantes; ya fuese a nivel de pareja, familiar, social o laboral. Antes de hablar de estrés, es necesario hacer referencia a la definición que proporciona la OMS (Organización Mundial de la salud) para contextualizarlo adecuadamente: el estrés es el conjunto de reacciones fisiológicas que prepara al organismo para la acción. Por tanto, el estrés parece bueno, ¿cierto? Así es, pero en su justa medida, ya que si es excesivo, puede llegar a ser desadaptativo y provocar un desajuste en el individuo.

A día de hoy, el estrés laboral es considerado uno de los principales problemas de salud para los trabajadores y por ende, para las empresas. Una explicación reduccionista sobre su causa es debido a un desequilibrio entre exigencias y capacidades. Es decir, un trabajo saludable sería aquel en el que lo que se le exige al empleado corresponde con sus recursos para llevarlo a cabo con un adecuado grado de control y apoyo social.

Algunas de las causas de las que se deriva el estrés laboral pueden ser: aumento carga laboral y pocos descansos; condiciones laborales aversivas como ruidos, poca iluminación, escasez de materiales, remuneración; ambiente de trabajo problemático o expectativas laborales que no concuerdan con la realidad laboral del individuo.

Como hemos comentado anteriormente, el estrés no siempre es perjudicial. Por ello, vamos a diferenciar entre estrés “positivo” y estrés “negativo”:

  • El estrés laboral positivo o eustrés hace referencia a cuando este se produce de forma adaptativa creando una respuesta adecuada por parte del sujeto y finalizando cuando termine el estresor. Un ejemplo de esto sería nuestra respuesta de estrés cuando nuestro jefe nos manda una actividad nueva que no sabemos realizar. En un primer momento, puede que tengamos estrés por enfrentarnos al nuevo aprendizaje y salir de nuestra zona de confort, pero este estrés será adaptativo y necesario, ya que nos ayudará a estar más atentos a la tarea, a las explicaciones y a los nuevos objetivos.
  • El estrés laboral negativo o distrés se produce cuando la respuesta de nuestro organismo se intensifica, creando un malestar clínicamente significativo e interfiriendo en la salud de la persona provocando insomnio, falta de concentración y otros síntomas que comprometen la salud.

 

CONSECUENCIAS

El estrés afecta de forma diferente a cada persona. Puede provocar comportamientos disfuncionales y poco habituales en el trabajo, además de contribuir a un deterioro en la salud física y mental de la persona. Cuando estamos viviendo situaciones estresantes, es difícil equilibrar la vida laboral y la personal abandonando actividades saludables como el ejercicio físico o la alimentación adecuada.

Algunas de las consecuencias asociadas al estrés laboral pueden ser:

  • Problemas de memoria, atención y concentración y dificultad en la toma de decisiones.
  • Insomnio o problemas físicos como erupciones o enfermedades dermatológicas, dolores de cabeza, trastornos digestivos o trastornos musculares como lumbalgias.
  • Irritabilidad, labilidad emocional, sintomatología depresiva o ansiosa.
  • Consecuencias para la empresa: absentismo, bajo rendimiento, prácticas laborales poco seguras o incremento de la tasa accidentes.

 

 

¿CÓMO REDUCIRLO?

No siempre podemos prevenir el estrés laboral, por tanto una vez que estamos sumergidos en el momento estresante, intentaremos manejarlo de la mejor forma posible. Para ello, vamos a enumerar una serie de pautas:

  • Permitirse un descanso. Una de las consecuencias que hemos nombrado anteriormente es la falta de atención y memoria. Cuando estamos agobiados por gran carga laboral, puede que no seamos tan productivos en nuestro puesto y que la idea de parar la asociemos a una pérdida de tiempo. En ocasiones, parar, tomar un café, dar un paseo, hidratarse o simplemente abandonar la actividad y tomar consciencia de que estamos yendo a más revoluciones de las saludables es una forma adecuada para manejar nuestro estrés.
  • Organización. Es común que cuando sabemos que tenemos mucha tarea por delante queramos ocuparnos de todo a la vez. Esto es algo imposible que, además nos provoca mayor grado de ansiedad. Organizar por la mañana tus tareas, realizar una lista y clasificarla según el grado de importancia nos ayudará a que los niveles de estrés no se disparen. Es primordial ponerse unos objetivos y metas alcanzables.
  • Establece límites. Si creemos que el nivel de exigencia es excesivo y no podemos abarcarlo, es importante comunicarlo, al igual que si estamos trabajando en condiciones peligrosas.
  • No abandones las actividades físicas o tu tiempo de ocio. Es importante que fuera del horario de trabajo, desconectemos y despejemos nuestra mente, esto nos ayudará a tenerla lista para afrontar un nuevo día.

Por tanto, podemos decir que el estrés laboral puede ser beneficioso dependiendo de la intensidad y duración de la situación y de la adaptación de nuestra respuesta de estrés. Además, puesto que es un problema que la mayoría hemos sufrido, podemos aprender de la experiencia e intervenir preventivamente para evitar o aminorar sus consecuencias en nuestra salud.