Trastorno por atracón

El trastorno por atracón es la patología del comportamiento alimentario más reciente. Su prevalencia ha ido en aumento, principalmente en el mundo occidental.

Se caracteriza por una ingesta exagerada de comida en un espacio de tiempo corto y siendo ésta de alto contenido calórico. Es un trastorno similar a la bulimia nerviosa, pero a diferencia de ella, en este último, no existe conducta purgativa : vómitos, uso de laxantes, deporte excesivo… Esta diferencia puede explicarse porque en parte estas personas no tienen una distorsión de su imagen corporal tan marcada como ocurre en la anorexia y bulimia.

La persona al igual que en la bulimia siente que ha perdido el control sobre la comida y que no puede parar de comer.

 

¿Cuáles son los síntomas?

    • Comer de manera exagerada o grandes cantidades de comida
    • Ingesta mucho más rápido de lo normal
    • Sentir que aunque se haya perdido el control, no se puede parar de comer
    • Sentir vergüenza por comer en exceso y hacerlo preferiblemente a solas para que nadie vea la cantidad de comida que estoy ingiriendo
    • Sentirse mal tras el atracón: tristeza, culpa, vergüenza, ansiedad
    • Baja autoestima
    • Fluctuaciones de peso
    • Dietas compensatorias muy restrictivas (previas y posteriores al atracón)
    • Existen patologías asociadas: ansiedad, depresión, baja autoestima…

 

Las causas a este trastorno normalmente se desconocen, pero suele relacionarse con la ansiedad, la depresión y las alteraciones emocionales. Incluso muchas veces la persona no sabe gestionar sus emociones de  manera correcta y recurre a la comida para sentirse bien. Se busca en ella un placer inmediato.

 

Además de las consecuencias psicológicas que pueden tener, el trastorno por atracón también tiene consecuencias negativas físicamente, como son: colesterol elevado, hipertensión, diabetes, problemas cardíacos, ralentización del metabolismo, de manera que la persona empieza a necesitar cada vez menos calorías para realizar la misma carga de trabajo, incrementando la probabilidad de alcanzar la obesidad.

 

¿Cuál es la lógica del trastorno por atracón?

Según la teoría de la restricción alimentaria, “las personas restrictivas que permanentemente se encuentran a dieta acaban desinhibiendo su conducta de alimentación en múltiples circunstancias: ansiedad, depresión, ante el consumo de determinadas sustancias o cuando violan una restricción autoimpuesta. La restricción continuada de determinados alimentos lleva al organismo a un estado de falta de energía que se acompaña de sensación intensa de hambre y de una gran urgencia de ingerir alimentos. Este círculo vicioso entre la restricción y el atracón, es para la persona tanto positivo como negativo. A corto plazo es positivo porque alivia la sensación de hambre, la pérdida de energía y fatiga, alivia la ansiedad y mejora el estado de ánimo. A largo plazo es negativo, porque la persona se siente culpable y de nuevo aumenta su preocupación por el peso. De nuevo recurrirá al atracón para librarse de ese sentimiento de culpa”.

 

¿Cuál es la intervención en el trastorno por atracón?

Es necesario tener en cuenta todas las alteraciones anímicas que pueden estar influyendo en el trastorno por atracón, ya que muchas veces además de ser el desencadenante del problema, lo mantienen.

También como objetivo de tratamiento debemos plantearnos la reducción del número de atracones semanales que la persona se da y es fundamental que la ayudemos a normalizar sus hábitos de alimentación, así como enseñar estrategias para que aprenda a evitar estímulos peligrosos y a controlarse de modo concreto ante los estímulos y pensamientos que preceden al atracón a través de la prevención de respuesta.

Es importante que la persona  pase a incorporar la práctica de actividad física como un nuevo hábito en su vida.