Niños y niñas víctimas de violencia de género

Cuando hablamos de violencia, ésta puede ser física y/ o psicológica. Estas formas de violencia pueden ocasionar diferentes psicopatologías, siendo las más comunes: la ansiedad generalizada, la depresión, los problemas de autoestima y el estrés postraumático. 

Normalmente la violencia psicológica precede a la física. Esto generalmente supone que la persona sobre la que se ejerce la violencia va perdiendo paulatinamente recursos para resolver la situación o darla por finalizada.

 

¿ Cuáles son los signos que nos hacen pensar que una persona pueda estar recibiendo violencia psicológica?

  • Si frecuentemente recibe insultos, humillaciones, y comentarios despectivos por parte de la otra persona.
  • Si la persona empieza a estar aislada tanto social como familiarmente
  • Si se trata de limitar la independencia de la otra persona
  • Si existen restricciones económicas
  • En algunos casos, celos y comportamientos obsesivos
  • Si existen conductas de control y prohibiciones

 

En numerosas ocasiones, los malos tratos ocurren dentro de un contexto familiar en el que hay niños y niñas, que se acaban convirtiendo en víctimas directas de esa forma de violencia, y que sin embargo, hasta el año 2013 no tenían dicha consideración.

En 2015, tuvo lugar el último estudio de género realizado por el ministerio de Sanidad. Se trata de un estudio que se realiza cada cuatro años y cuyos resultados fueron los siguientes:

  • El 63,3 % de los hijos e hijas de mujeres maltratadas fueron testigo de alguna situación de violencia.
  • El 95,5% de estas víctimas eran aún menores de edad.

 

En cuanto a la sintomatología, el insomnio y las alteraciones del apetito son las más comunes en mujeres, menores y adolescentes víctimas de violencia de género, según informan desde el Servicio de Psicología de la Red de Casas de Acogida del Principado.

 

Al igual que en el caso de las madres, las consecuencias de la violencia de género siempre suelen ser a largo plazo. Si bien es cierto que la “Resiliencia”, entendida como la capacidad de las personas para adaptarse a las situaciones adversas, juega un papel muy importante.

 

Por otro lado, los estudios realizados desde “Save the children ” , indican que:

  • Desde que en 2013 se empieza a identificar como víctimas a los niños y niñas que presencian o viven situaciones de violencia de género hasta la actualidad, 221 han quedado huérfanos y 25 menores de edad han sido asesinados, o bien por las parejas de sus madres o , en el caso de chicas jóvenes, por su propia pareja.
  • Administraciones públicas y organizaciones sociales comparten la misma preocupación por un aumento de la violencia de género contra las chicas adolescentes, desproporcionado en comparación con la población general. En 2017, el número de menores con órdenes de protección respecto a sus parejas o exparejas fue de 653.

 

No debemos olvidar los efectos negativos que tiene sobre el desarrollo físico, emocional y cognitivo de niños, niñas y adolescentes el estar expuestos a modelos de crianza negativos donde se desprestigia, se controla e incluso se agrede . Pensemos que el apego es la base de nuestra seguridad emocional, considerado a su vez el vehículo que modula la forma en que nos relacionamos con nosotros mismos y con quienes nos rodean. Del apego depende nuestra regulación emocional y se genera a partir de la relación que tenemos con nuestros padres o cuidadores desde que nacemos. Ser víctima o testigo de maltrato en la familia genera un apego desorganizado, es decir,  el cuidador es agresivo , violento, y abusa o maltrata al niño. Las personas que tienen que proteger y cuidar son precisamente las que maltratan, de manera que ésto genera un desequilibrio interno muy fuerte. Es decir, se llama apego desorganizado porque los cuidadores actúan de manera desorganizada: son imprevisibles e impredecibles.

 

¿Cuáles son las consecuencias del apego desorganizado?

  • Distorsión de la imagen de sí mismo y baja autoestima
  • Mayor probabilidad de problemas de conducta
  • Mayor probabilidad de desarrollo de problemas de angustia y depresión
  • Aumento de problemas de atención y concentración
  • Mayor alteración del sistema nervioso, y por ello, mayor tasa de pacientes que presentan en la vida infantil y adulta ansiedad generalizada.