Beneficios (ficticios) del confinamiento

 

En la actualidad, no hay día en el que aún no se escuche hablar del confinamiento que hemos vivido meses atrás. Tenemos muy presente esa privación de libertad cuyo beneficiario fue la salud de todos. “Estamos salvando el mundo desde nuestras casas”, decíamos en ocasiones.

Hay muchas opiniones sobre cómo vivimos ese confinamiento, para unas personas fue más llevadero, sin embargo, para muchas otras fue un horror. Esta variabilidad depende de factores tan diversos como los individuales, familiares, económicos o laborales. También influyen otros elementos como el espacio en el que permanezcamos confinados, el número de personas que residan en el hogar o la relación entre ellos. Para enfrentarnos a una situación de tal índole es necesario tener una buena capacidad de adaptación psicológica -resiliencia- y gestión de las emociones que aminore el impacto sufrido.

Los factores que más han afectado, según diversos estudios, han sido la pérdida de rutinas y de hábitos –e instauración de otros menos saludables- y el estrés psicosocial.

 Mucho se ha hablado de las consecuencias que ha tenido el confinamiento para los seres humanos. Entre ellas podemos describir las siguientes:

  • Psicológicas: miedo a contraer la enfermedad, a la pérdida de empleo, ansiedad, irritabilidad, irascibilidad, frustración, aburrimiento, estado de ánimo negativo…
  • Cognitivas: percepción de vulnerabilidad, pérdida de control o incertidumbre, entre otros.
  • Conductuales: cambios en rutinas, sedentarismo, descenso calidad del sueño, hábitos alimentarios y problemas de convivencia.

 

 

Pero, por otra parte, en algunas familias había otra percepción, ya que el confinamiento eliminó muchas situaciones de estrés de nuestro día a día. Las áreas en las que más se pudo apreciar este efecto son las siguientes:

Laboral

Al trabajar desde casa evitábamos el tiempo de traslado, así podíamos adaptar mejor los horarios a nuestra situación personal y familiar. Es decir, el estrés que teníamos en nuestra rutina desapareció para muchos y con ellos los problemas adheridos a éste.

Pareja

Una fuente de estrés era el perteneciente a las parejas que presentaban algún tipo de problema de conciliación familiar provocado por la falta de tiempo- hacer la compra, realizar las tareas del hogar, elaboración de comidas…-. Estas dificultades desembocaban en irascibilidad, problemas de gestión emocional, de comunicación o de resolución de situaciones conflictivas. Con el confinamiento, muchas de ellas pudieron eliminar estos estresores y con ellos sus problemas de conciliación, aunque sin haber adquirido realmente ninguna estrategia resolutiva, especialmente de cara al futuro.

Problemas escolares en los menores

En el caso de los peques que tenían cierto rechazo a la realización de las tareas escolares, al estudio, problemas interpersonales y/ o de relación; éstos también han pasado en algunos casos a segundo plano o incluso desaparecido y con ellos los conflictos que de ellos se derivaban.

Estamos comenzando a regresar paulatinamente a la rutina y con ello, reaparecen los estresores de los que escapamos con la llegada del confinamiento.  Es importante identificar nuestras emociones y expresarlas sin miedos o vergüenzas, plantearnos metas realistas, tener una adecuada organización del tiempo e identificar los problemas centrándonos en la solución. Es conveniente dedicar tiempo para nosotros mismos, para nuestro ocio y para fomentar nuestras relaciones sociales.   Cabe recalcar que no estamos retornando a la misma rutina que dejamos, sino que a esta rutina se añade la dificultad de que nos vemos forzados a desarrollarla con la presencia (de momento creciente) del mismo factor que inicialmente nos obligó a abandonarla. Este factor es importante tenerlo presente, especialmente en aquellos casos donde se daban las situaciones en las que el aislamiento “produjo una mejora”, ya que ésta en muchos de los casos estará basada en la evitación de la situación y no en la resolución de la misma, lo cual a largo plazo podría suponer un problema aún mayor, es decir, un beneficio ficticio.

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