Cerebro emocional y racional

¿Creéis que hay zonas encargadas del procesamiento de las emociones y del procesamiento racional? Si es así, ¿actúan en sincronía o de forma independiente? ¿cómo nos afecta esto?

 

Está claro que hay una enorme variabilidad entre los humanos. Algunos de nosotros nos emocionamos con facilidad ya sea una película o una despedida, mientras que a otros nos cuesta más expresar los sentimientos.  Respecto a la toma de decisiones, unos analizan las opciones de forma exhaustiva decantándose por la más lógica o coherente, mientras otros valoran en mayor medida los aspectos emocionales.

 

Un estudio australiano quiso comprobar si realmente hay diferencias en nuestro cerebro según seamos más proclives a la racionalidad o a la emoción. Esta investigación constató que existían diferencias físicas entre las personas cuyas respuestas demostraban ser más emocionales y las personas cuya tendencia era más racional.  Para llegar a esta conclusión midieron la diferencia de respuestas cerebrales entre las personas que mostraban empatía afectiva, referida a la capacidad que tiene el individuo para responder adecuadamente al estado emocional de otra persona; y cognitiva o capacidad de comprender lo que está pensando la otra persona. Los resultados hacían referencia a la distinción de materia gris acumulada en distintas zonas del cerebro, concretamente  las personas con empatía afectiva mostraban más densidad de materia gris en la ínsula, ubicada en el centro del cerebro; por otro lado, las personas con empatía cognitiva tenían más materia gris en el giro cingulado, zona ubicada en el área media del cerebro que cumple funciones claves en la actividad cerebral del sistema límbico.

Por tanto, se puede decir que disponemos de “dos cerebros” ya que cada uno de ellos tiene su propio sistema de registro. La parte emocional puede reaccionar de forma más rápida, incluso antes de que la parte racional se haya percatado y pueda procesar racional y conscientemente los hechos.

Normalmente, hay un equilibrio entre nuestra parte emocional y racional, es decir, la emoción da forma a la mente racional y la razón se encarga de ajustar o incluso censurar las decisiones emocionales.

 

No obstante, este equilibrio se puede romper cuando aparecen las pasiones o emociones fuertes, desbordando nuestra emoción y dejando inhabilitada a la razón. Cuanto mas intenso es el sentimiento, más poderosa es nuestra mente emocional y más ineficaz se vuelve la mente racional.

 

Esta distinción y posibilidad de independencia de actuación entre la parte emocional y racional tenía una función especialmente práctica y de supervivencia en nuestro pasado, donde en ocasiones era necesario dejarnos llevar por el miedo y simplemente huir.

 

No obstante, lo más importante es que exista una armonía entre ambas partes e intentar que la parte emocional se apoye en la racional y viceversa.

 

 

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