Luz de gas: el maltrato imperceptible

mujer agachada con mano masculina sujetando su barbilla

“Exageras” “te lo inventas” “solo sabes hacer dramas”. Cuando estas expresiones se utilizan de forma continuada pueden responder a determinados comportamientos destinados a la manipulación de los demás. Son conductas sutiles, pero su continuidad puede generar un gran daño en la otra persona. Es una forma de violencia, de maltrato psicológico, la persona que lleva a cabo esta serie de actuaciones es plenamente consciente de su objetivo: el control o la manipulación.

La característica de este tipo de comportamiento manipulador es la sutileza con la que el agresor actúa y la persistencia. Ello entraña una enorme dificultad en la víctima para detectarlo o demostrar a su entorno lo que está sucediendo, ya que el agresor lo oculta a través de bromas o tergiversando con astucia la realidad, haciéndole creer a la víctima que está equivocada.

Otra característica de las personas que llevan a cabo esta conducta es que son expertas del chantaje emocional. Si la víctima pone algún límite o se queja de alguna conducta, el agresor se hará el ofendido haciéndola sentir culpable de la situación, dando lugar a una inversión de los papeles.

mujer con gesto de preocupaciónEs importante saber discriminar algunos matices que pueden utilizarse en esta forma de maltrato:

  • No se responsabiliza de las consecuencias de su conducta: alegando que el problema es de la otra persona y sin responsabilizarse de sus propias conductas con expresiones como “el problema eres tú”.
  • Te catalogará de celoso/a e inseguro/a. Responsabilizándote a ti de la situación, irá creándote una mayor desconfianza hacia tus creencias y valores.
  • Intentará deslegitimar o censurar tus emociones con frases tipo “que sensible eres” cuando tal vez solo has puesto un pequeño límite y te ha atacado por ello.
  • Entre broma y broma, la verdad asoma: desprecios, comentarios machistas, desvalorizaciones hacia tu persona enmascarados con un tono jocoso que terminará con frases como “solo estaba bromeando” mermarán poco a poco a la persona viéndose incapaz de poner límites.
  • Intentará que en los momentos catalogados como “buenos”, la persona sometida olvide lo malo, distanciándose de la realidad que está viviendo. Usará comentarios tipo “siempre estás a la defensiva”, “a qué viene esto justo ahora, con lo bien que estoy contigo”, “ya estás estropeándolo todo”.
  • Hace que la otra persona se cuestione lo sucedido o lo que realmente piensa con “te lo estás inventando” o “ya estás imaginando cosas otra vez”.
  • Menospreciará las conductas que tienen valor para la víctima.

Todas estas conductas tienen una serie de consecuencias graves como baja autoestima, inseguridad o sentimiento de culpabilidad generando una anulación como persona.

Las personas que sufren este tipo de abuso tienden a sentirse tristes y culpables por casi todo, se sentirán confusas sin saber qué están haciendo mal o cómo podrían trasformar esta situación. Además, tenderán excesivamente a las justificaciones, no solo a uno mismo sino con la persona implicada a la que finalmente, sin saber muy bien cómo, pero terminarán pidiéndole perdón. Sentirán que su círculo de relaciones sociales cada vez se estrecha más.

Para salir de esta espiral, es necesario que exprese su malestar con la persona implicada sin miedo al conflicto, de credibilidad a sus emociones y recupere o amplíe, en la medida de lo posible, sus relaciones sociales. Todo ello ayudará a fortalecer su autoestima, seguridad y apoyos.

Si te interesa saber más sobre este tema puedes continuar leyendo sobre el “gaslighting o luz de gas

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