Luz y melatonina. Base científica de la depresión otoñal.

 

Con la llegada del otoño hay un descenso de las temperaturas, disminución de las horas de luz, las hojas se marchitan… ¿Guarda esto algún tipo de relación con nuestro ritmo circadiano o con nuestras hormonas?

Estas características otoñales pueden ir acompañadas de determinados cambios en nuestro estado de ánimo como pueden ser una falta de energía, disminución de la motivación o sentimiento de tristeza, además de variaciones en la dinámica del sueño. Esto puede afectar al desarrollo de nuestra rutina diaria.

Pero ¿por qué se dan estos cambios?

Existe una explicación científica que los justifica: los principales factores que alteran tanto nuestros ritmos, nuestra temperatura corporal central como la secreción de melatonina son la exposición a la luz y la temperatura ambiental. Es decir, estos dos factores influyen en nuestro estado de ánimo, provocando que sean muchas las personas las que cada año sufren depresión otoñal.

Importancia de las horas de luz

La cantidad de luz solar que llega a nuestra península varía en función del solsticio en el que nos encontremos. Esta variación oscila entre las 9 horas de luz en el mes de diciembre y las 15 horas en el mes de junio. Dependiendo de nuestra localización dentro del territorio nacional, el ranking de mayor exposición a luz está encabezado por las provincias más al norte como Cantabria, Asturias y La Coruña. En contraposición se encuentra Las Palmas, Ceuta y Melilla y Cádiz.

La disminución de las horas solares desencadena un cambio hormonal en nuestro organismo. Por un lado, la falta de luz disminuye la producción de serotonina y de dopamina. La serotonina, también llamada hormona de la felicidad, controla nuestro estado de ánimo por lo que podemos encontrar cambios de humor o tristeza. La disminución de dopamina afecta a la concentración y provoca falta de interés y atención.

Asimismo, la melatonina -hormona segregada por la glándula pineal-, se eleva durante la oscuridad. Esta hormona es encargada de regular el sueño. Por tanto, en invierno, cuando las noches son más largas se segrega mayor cantidad de melatonina, provocando más ganas de dormir y, por ende, mayor cansancio. El patrón de segregación de melatonina alcanza su pico más alto entre las 2.00 y las 4:00 de la madrugada, pero puede verse afectado, además de por la luz, por la cafeína, la actividad física o determinados fármacos.

Por otra parte, el cortisol es la hormona encargada de preparar al organismo para enfrentarse a la rutina diaria, aumenta la presión arterial, la glucosa en sangre y moviliza las células sanguíneas.  Este alcanza su pico máximo en el comienzo de actividad, disminuyendo a lo largo del día hasta alcanzar su mínimo unas dos horas después de haber iniciado el sueño. El cortisol se ve afectado, además de por la luz, por estrés, alimentación hiperproteica, determinadas patologías o por la privación de sueño.

Sintomatología

La sintomatología que con mayor frecuencia se presenta, entre otras, es la siguiente:

  • Pérdida de energía
  • Apatía, falta de interés actividades
  • Desánimo
  • Estrés, ansiedad
  • Disminución contacto social
  • Dificultad concentración
  • Somnolencia
  • Irritabilidad

¿Puedo hacer algo para evitar esto?

Aunque hablamos de factores estacionales que no dependen de nosotros, pero sí podemos ayudar a evitar esta apatía y desánimo.

Cuida la alimentación: Existen alimentos precursores de melatonina como la avena, arroz, maíz, cerezas, ciruelas, tomates, patatas o nueces

No abandones tus objetivos.

Continua con tus rutinas, entre ellas el ciclo del sueño.

Enriquece tu vida social o al menos, no la abandones.

Mantente activo durante el día.

 

 

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