En nuestra cultura, a menudo la idea de ser fuerte aparece asociada a otros atributos como la grandeza, la rigidez o la robustez de las cosas. En este blog, queremos presentar la fábula del roble y el junco. Una obra que aporta otro punto de vista al concepto de ser fuerte. Éste encaja mejor con lo que llamamos fortaleza psicológica.
Cuando comparamos un junco y un roble, a priori, suele parecernos que el último es el más fuerte y el más apto para la supervivencia. Observamos atributos que vinculamos a esta idea: el gran tamaño, las raíces más fuertes y, en general, estructuras más rígidas. La fábula cuenta que, el roble llegaba a burlarse del tamaño del junco, incluso infravaloraba la capacidad que tuviera para resistir cualquier vendaval, ya que cualquier brisa era capaz de mover al junco, mientras que el roble permanecía inmóvil.
Un día, llegó un tornado que arrasó todo el territorio donde se encontraban. El roble se oponía con fuerza al aire y parecía que conseguía mantenerse firme. El tornado continuó con fuerza, y el roble que no pudo desprenderse de su rigidez acabó por partirse. Mientras tanto, el junco continuó moviéndose al ritmo del tornado hasta que este cesó. Su flexibilidad fue lo que le ayudó a sobrevivir.
Lo que pretendemos ilustrar con esta pequeña fábula, es la importancia de cambiar para poder adaptarnos al medio. A nivel psicológico, perseverar en ideas, evitar entrar en contacto con otras nuevas, pretender mantenernos firmes pase lo que pase o tratar de eludir ciertas emociones que asociamos con la debilidad, acaba causando justo lo contrario a lo que pretendemos. Caer. Rompernos.
Por esto, trabajar la flexibilidad cognitiva es fundamental en muchos procesos terapéuticos. Para poder adaptarnos al medio. Un medio cuya única constante es el cambio. Cambios, que muchas veces no ocurren como esperábamos o como nos gustaría. Pero pensar que no ocurren, pensar en un pasado que nos parece mejor, no cambia el vendaval. Casi siempre, cuanto antes lo veamos, antes podremos movernos a su ritmo. Cambiar con el medio, es la única forma de sobrevivir.
¿Quién es realmente fuerte? ¿El que finge no ser afectado por las cosas, o quien permite afectarse por su entorno? Permitirnos la vulnerabilidad es valiente y es el primer paso para atrevernos a vivir.

