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La conducta suicida y sufrimiento humano

La petición de ayuda en desafíos nos permite avanzar
La muerte por suicidio

La muerte por suicidio es un fenómeno transcultural y transhistórico, irreducible a una única causa, inclusive los trastornos psicológicos. Se trata de un fenómeno abordable desde distintas disciplinas ya que influye y es influido por múltiples áreas. La situación laboral, el momento económico del país, factores psicológicos, las noticias relacionadas con la muerte por suicidio o las relaciones sociales, entre otros, son factores importantes a la hora de entender este fenómeno. A pesar de la diversidad y complejidad  de su génesis hay algo en lo que todas las aristas del suicidio coinciden: el dolor que lo acompaña.

La conducta suicida

Desde la psicología, más que de suicidio como un fenómeno único y monolítico, hablaremos de conducta suicida. Dentro de la conducta suicida, distinguimos distintos fenómenos: la ideación, el deseo, la planificación, el intento y la muerte por suicidio. No se trata de distintos momentos del fenómeno, ya que no responde a un proceso lineal, unidireccional ni predecible. Tampoco es una clasificación que se corresponda con distintos grados de gravedad del fenómeno, sino que se trata de una clasificación necesaria para comprender y abordar la complejidad de la conducta suicida.

¿Qué tienen todos estos fenómenos en común? Un sufrimiento que se configura como insoportable, irresoluble, inescapable e interminable. Desde luego, la conducta suicida tiene mucho que ver con la sensación de atrapamiento en el dolor. Así, cuando la vida se comienza a pensar como un problema, la muerte se configura como solución. Es lo que en psicología llamamos pensamientos y sentimientos de indefensión, tratándose éstos de un importante predictor de la muerte por suicidio.

Escuchar salva vidas

Acostumbramos a estigmatizar, a dar soluciones sencillas y simples a fenómenos complejos. Así es que, en torno a la muerte por suicidio existe un gran tabú, principalmente porque no la entendemos. De esta forma se hace preferible pensar que es cosa de locos  y no una posibilidad radicalmente humana. Pero, ¿ y si pusiéramos en práctica una escucha más empática con aquellos que sufren? ¿podríamos entenderlo mejor? ¿podríamos evitar muchas de estas muertes? Probablemente. Esto no implica que las personas cercanas a alguien que se suicida deban sentirse culpables, ya que no siempre este sufrimiento se puede detectar y el hecho de que alguien lleve a cabo una acción suicida en ocasiones puede ser impredecible para las personas cercanas.

La conducta suicida no surge de la debilidad, ni siquiera de querer morir, sino del no saber vivir, que es algo por lo que todos hemos pasado en mayor o menor medida. La conducta suicida también cumple una función: da salida a todo ese sufrimiento pasado, presente y futurible. Hablar funciona, alivia, salva vidas, pedir ayuda funciona, nos ayuda a sobrevivir, a ser vistos, a estar menos solos, a encontrar soluciones. Siempre hay una alternativa a la muerte, otra solución, un alivio que sí podríamos sentir . Sin embargo la muerte no tiene alternativa, es irreversible y no permite sentir nada, ni siquiera esa paz que se persigue. No tomemos decisiones irreversibles para problemas transitorios. Estar con el malestar también es vivir.

Si os interesa conocer más en profundidad el fenómeno de la conducta suicida el siguiente podcast puede ser una buena forma de hacerlo: https://youtu.be/GM36T2tXrH8?si=gcn7JEThbnVDCqJ-

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