Skip to main content Scroll Top

La disposición a decepcionarse y salud mental

Manos modelando arcilla en movimiento
Saber decepcionarnos

Las decepciones no suelen ser agradables, y por ello intuitivamente tratamos de evitarlas. A veces lo conseguimos y otras nos enredamos en ese intento, generando un dolor mayor al que tratamos de evitar. Además de este coste emocional, las decepciones también suponen una oportunidad de aprendizaje. Al fin y al cabo, una decepción no es más que una idea sobrevalorada de la realidad que al entrar en contacto con el mundo puede generar emociones relacionadas con las pérdidas. Estas emociones son habitualmente la ira o la tristeza.

El pensamiento, y por tanto las expectativas son un medio para adaptarnos a un mundo cambiante. Por tanto, cuando el mundo cambia solo nos adaptaremos a él si cambiamos nuestras ideas. En otras ocasiones, no hace falta un cambio para tener un desengaño o decepcionarnos, solo conocer más a una persona, vivir una temporada estresante en el trabajo o alcanzar un objetivo pendiente, entre otras.

¿Para qué decepcionarnos?

Para adaptarnos a un mundo, que a pesar de no ser el que esperábamos, sí es el único que tenemos. Como seres verbales, no solo estamos conectados con el mundo inmediato sino que reflexionamos sobre el futuro y el pasado. Esta característica tan humana, a pesar de ser muy adaptativa, también puede favorecer esas decepciones. Pero, ¿y si decepcionarnos fuese lo mejor que pudiéramos hacer dadas ciertas circunstancias?

Un aprendizaje que evitamos

En muchas ocasiones, nuestro malestar se mantiene en el tiempo por evitar entrar en contacto con él. Cuando tratamos de no decepcionarnos, estamos dificultándonos a nosotros mismos un aprendizaje valioso. Y, normalmente, no hacerlo es más doloroso que hacerlo. No aprender implica perpetrar lo que hacemos, esperamos o pensamos. No cambiar puede parecer cómodo a corto plazo. Pero posponer un cambio necesario, solo mantiene una mala adaptación en el tiempo.

 

A veces es necesario decepcionarnos, no tener razón, habernos equivocado, cambiar nuestras expectativas sobre el futuro o entrar en contacto con el presente que tenemos. No solo es necesario sino que es sano, adaptativo y deseable.

¿Estás evitando decepcionarte?

Para saber si estás posponiendo una decepción puedes preguntarte si estás cansado de mantener unas expectativas que nunca se cumplen, si a pesar de cumplir objetivos ninguno te satisface, si has abandonado alguna relación importante porque no ha cumplido con tus expectativas o si ya no realizas alguna actividad de la que disfrutabas por no lograr los objetivos esperados.

Entradas relacionadas

Uso de cookies
Cuando visita nuestro sitio web, puede almacenar información a través de su navegador de servicios específicos, generalmente en forma de cookies. Aquí puede cambiar sus [gem_privacy_settings_link]preferencias de privacidad[/gem_privacy_settings_link]. Tenga en cuenta que el bloqueo de algunos tipos de cookies puede afectar su experiencia en nuestro sitio web y los servicios que ofrecemos.