Las tareas del duelo

Muñeco cartón triste

 

A lo largo de nuestra vida nos encontramos con numerosos duelos. No todos se refieren al fallecimiento de seres queridos, también se desencadenan procesos de duelo tras la pérdida de una casa, de un trabajo, de unas expectativas que no se pueden cumplir, pérdida de roles, entre otras situaciones. Poder elaborar bien el duelo es muy importante para recuperar el bienestar, teniendo en cuenta que los duelos son procesos normales y naturales, aunque algunas veces se puedan complicar.

Los duelos no son procesos lineales, pero si que presentan una serie de tareas que se van resolviendo, aunque se pueda ir avanzando y retrocediendo, sintiéndose mejor y peor por momentos. Estas tareas son:

  • Aceptar la realidad de la pérdida. Al inicio del proceso de duelo, cuando la pérdida es reciente, suele aparecer un sentimiento de incredulidad, un “esto no está pasando”, cuya función es protegernos al inicio de todo el dolor que acompaña a la pérdida. Tomar conciencia de la realidad y procesar que la pérdida ha ocurrido es la primera tarea que debemos resolver en un proceso de duelo.
  • Trabajar las emociones y el dolor de la pérdida. Aquí es fundamental que la persona se permita sentir el dolor y las emociones asociadas a la pérdida, que no las evite, y que exprese cómo se siente con su círculo de apoyo. Si conocemos a alguien que se encuentre en un proceso de duelo, podemos ayudarle en esta tarea dedicándole tiempo y pidiendo que nos cuente cómo se siente, si la persona está preparada para esto. La tristeza y el enfado suelen ser las emociones protagonistas de este momento.
  • Adaptarse a un medio en el que el fallecido, o lo que se ha perdido, está ausente. El cómo llevar a cabo esta tarea depende mucho de quién ha fallecido o qué se ha perdido. Aprender a desenvolverse en un mundo en el que eso que se ha perdido ya no está, buscando otros apoyos o recursos que nos ayuden a seguir viviendo sin la persona o el bien que se ha perdido.
  • Recolocar emocionalmente al fallecido y seguir viviendo. Esta sería la tarea final del duelo y se trata básicamente de poder continuar con la vida de una manera satisfactoria, sin que el dolor que se siente por la pérdida impida la vivencia de sentimientos positivos respecto a otras personas. Hay que tener especial cuidado con la culpa que puede aparecer al sentir emociones agradables una vez ha transcurrido un tiempo de la pérdida. La persona se puede sentir culpable por estar sintiendo alegría, ilusión, o cualquier vivencia agradable tras la pérdida, y pensar que es una especie de traición al fallecido. Aquí podemos recordar cómo le gustaría a la persona que ya no está que siguiéramos viviendo, seguro que no querría que estuviéramos siempre tristes, enfadados y sufriendo, querría que siguiéramos disfrutando de la vida, y esto ayuda a diluir este sentimiento de culpa.

Si sientes que necesitas ayuda para transitar el proceso de duelo en el que estás, no dudes en acudir a terapia, recibirás ayuda para resolver estas tareas y adaptarte a la pérdida.

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