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La incomodidad de la terapia

La incomodidad de la terapia
La terapia como espacio seguro

Durante los últimos años se ha popularizado la idea de que acudir a terapia consiste en el disfrute de un espacio seguro. A pesar de que esta sea una condición necesaria para la terapia no es suficiente para hablar de una terapia eficiente, eficaz y con sentido.

Se hace importante hablar de este tipo de estereotipos ya que influyen en las aproximaciones que, como pacientes y psicológos, tenemos hacia la terapia. Imaginemos un paciente que abandone el proceso terapéutico por sentir cierta incomodidad en sesión. O a un psicólogo aquiescente por el miedo a incomodar a la persona que tiene enfrente.

Un espacio seguro para incomodar

La terapia tiene que ser un espacio seguro, si lo queremos, pero a menudo se hace necesario que también sea un espacio incómodo. Y esto no es gratuito, sino que desde la óptica cognitivo conductual es uno de los ingredientes activos de los procesos terapéuticos: la exposición y la confrontación de pensamientos que favorezca un cambio saludable.

El espacio terapéutico podría pensarse como un contexto lo suficientemente seguro para incomodarnos. La incomodidad en terapia, entendida en sentido amplio, no tiene que ver con el sadismo de los psicólogos sino con el afrontamiento de cuestiones que llevan siendo evitadas mucho tiempo o pensamientos y estilos de afrontamiento que provocan malestar ty que también pueden llevar instaurados mucho tiempo. Sería improbable que enfrentar aquello que evitamos activamente nos haga sentir emociones agradables, ¿verdad? Y aun así, el mero hecho de tratar esa incomodidad es algo muy distinto a lo que haríamos por nosotros solos y muy valioso en sí mismo.

Incomodidad y seguridad

 

Las incomodidades que pueden generarse en las sesiones clínicas no deberían ser aleatorias ni gratuitas, sino que deberían provocarse con un sentido, del que tú como paciente también participes. Si no lo conoces, atrévete a preguntar. De la misma forma, si se presenta un malestar intolerable, manifiéstalo. Recordemos que, la seguridad es una condición sin la que la terapia no podría funcionar.

Si planteamos empezar un proceso terapéutico es importante sentirnos a gusto y seguros. Pero no podemos olvidar que un buen trabajo nos hace pasar por la incomodidad, nos confronta, nos expone, nos cuestiona, a la vez que nos respeta, nos cuida y nos acompaña.

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