El miedo a estar solos y los intentos por evitar la soledad nos hacen más vulnerables a establecer vínculos que nos hacen daño. Se ha demostrado que muchos de nosotros preferimos la estimulación aversiva a la nada.
Timothy Wilson publica en la prestigiosa revista Science un estudio relacionado con la tolerancia a estar solos. El investigador seleccionó una muestra de estudiantes universitarios y se les pidió mantenerse en una habitación durante 15 minutos. La única instrucción que recibieron fue la de estar a solas con sus pensamientos durante ese tiempo. La mitad de los participantes describió la experiencia como desagradable.
Los investigadores decidieron llevar el experimento un paso más allá. Para ello, pusieron a disposición de los participantes un artilugio que suministraba descargas eléctricas. Estas descargas no eran aleatorias sino autoadministradas por el sujeto. Los participantes seleccionados conocían la sensación del shock eléctrico y habían declarado que pagarían dinero por evitarlo. Aun así, los resultados mostraron que un 67 y un 25 por ciento de hombres y mujeres, respectivamente, prefirieron la estimulación eléctrica a quedarse a solas con sus pensamientos.
Si te interesa saber más sobre este estudio puedes consultarlo aquí: https://www.science.org/content/article/people-would-rather-be-electrically-shocked-left-alone-their-thoughts
Esta investigación pone de relevancia lo desagradable que es para muchos de nosotros estar con nuestros pensamientos a solas. También refleja nuestra disposición a sentir dolor físico con tal de no contactar con nuestro propio diálogo interno. Las personas que disfrutan de pensar y de estar solas rechazarían esta descarga eléctrica sin dudarlo. De la misma forma que están más protegidos de establecer vínculos dañinos. Porque no sienten la necesidad de escapar de sí mismos ni de evitar sus pensamientos.
Cuando lo que gobierna nuestra forma de vincularnos es evitar la soledad y los pensamientos asociados nos volvemos más vulnerables a caer en vínculos dañinos. Aprender a estar con el aburrimiento, con nuestros pensamientos y con nosotros, puede hacer de esta experiencia una más positiva, donde se dé cabida a la curiosidad, la creatividad y el autoconocimiento. Convertirnos en un espacio agradable para nosotros mismos favorece que establezcamos vínculos sanos, basados en lo que nos aportan los demás y no en el malestar que nos quitan.











